
Entré sin golpear. Ahí estaba, preparando la cena que nunca comeríamos. He de ser sincero. K no me gustaba. Lo que me atraía era su perfume. No podía disimular mi estremecimiento cada vez que la olfateaba.
Lo que seguramente K tiene, es un andar muy sensual.
La conocía desde hacía tiempo, desde un desayuno de trabajo que F había organizado, como para captar clientes que invirtieran en publicidad para el diario Página 12.
Yo merodeaba entre mi posible casamiento con M y los vapores del clorhidrato, y K exigía bajar a tierra, cumplir, era toda una hembra.
Aquella, fue la noche de nuestra despedida. Y como toda despedida estuvo plagada de excesos. Discusión, planteos y desaveniencias. Pero prefiero recordarla como un buen momento, como una bisagra, como la cara amiga que yo necesitaba.
2 comentarios:
Ud, está loco!!! Los Fernandez lo van a perseguir a muerte!!! como se va a meter con la SRA K
los fernández, los gonzález o los garcía me dan lo mismo
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